Consejos e Ideas para la Conservación de los Instrumentos en Casa

Uno de los problemas más constantes en la vida de los músicos es la correcta conservación de sus instrumentos. Cuando estos se encuentran en estudios profesionales, no hay mayor preocupación. Sin embargo, las complicaciones empiezan cuando los equipos deben dejarse en casa, lo que obliga a improvisar un estudio o almacén doméstico.

Aunque se piense que los instrumentos simplemente se pueden guardar en cualquier lugar, esto no es cierto. Existen muchos factores que condicionan la conservación de los equipos, como: el tamaño, los materiales, la temperatura, la proyección del sonido, etc. Por ello es indispensable tener en cuenta una serie de pautas al momento de albergar los diferentes instrumentos en un entorno casero.

En el presente artículo se abordarán algunos consejos e ideas que son fundamentales para la conservación de los instrumentos en casa.

Consejos e ideas para la conservación de los instrumentos en casa

Seguridad en los estuches

Muchas veces se cree que guardar un instrumento significa ubicarlo en un lugar determinado como un armario o a un costado de la habitación. Sin embargo, asumir esto es un grave error, ya que los instrumentos seguirán ‘desprotegidos’ por múltiples razones. Los instrumentos siempre deben estar guardados en estuches debido a la naturaleza de sus materiales (madera, metales, latón, bronce, etc.), a la exposición a los golpes, al contacto con la temperatura, etc.

Así, para las guitarras acústicas y eléctricas, violines, violonchelos, saxofones, trompetas y equipos similares, es crucial protegerlos con estuches prediseñados. Todos estos instrumentos tienen una gama de cobertores creados específicamente para blindarlos de golpes, raspaduras y otros desperfectos. En efecto, se recomienda adquirir los estuches rígidos. Estos, aunque son más caros y ocupan más espacio que los comunes, otorgan una mayor protección a los equipos y sus accesorios. Es habitual que estos cobertores incorporen almohadillas y otros elementos que salvaguarden a los instrumentos de significativos perjuicios por caídas, suciedad o raspaduras. También es importante que dichos estuches sean impermeables y con regulación térmica.

En el caso de que no se pudiera costear un estuche como los anteriormente descritos, puede resultar válido el enrollar ciertos instrumentos con sábanas o frazadas.

Ambientes con temperatura ideal

Ya sea en el estudio doméstico o en cualquier habitación donde se guarden los instrumentos, se debe tener muy en cuenta la temperatura del espacio en cuestión.

Existen numerosas consecuencias que experimentan los instrumentos cuando están expuestos a lugares con temperaturas muy altas, muy bajas o excesivamente húmedas. Por ejemplo, el calor y el frío pueden afectar los instrumentos hechos de metal y madera. Los daños más leves son las modificaciones en el tono de los colores, siendo los más graves el desgaste y las deformaciones de los equipos. Habitualmente un cobertor con regulación térmica podría evitar mayores percances en guitarras y demás instrumentos pequeños y medianos.

No obstante, en el caso de equipos más grandes, como los pianos o los teclados, es oportuno redoblar los esfuerzos. En un entorno donde haya bastante humedad será fundamental que los pianos estén cubiertos con fundas impermeables. Asimismo, será indispensable el uso de deshumidificadores que químicamente absorban la humedad. Cabe resaltar que este tipo de espacios desfavorables pueden hinchar los equipos, torcerlos e incluso tensionar sus materiales.

Limpieza especializada

Es erróneo asumir que todos los instrumentos se pueden limpiar con un paño o con papel higiénico. En realidad, cada tipo de instrumento requiere de una higiene especializada que no dañe ni sus partes ni sus materiales.

Por ejemplo, cuando se trata de equipos de madera (como las guitarras, ukeleles o ciertos tambores) es recomendable utilizar paños secos y suaves. Se debe evitar las lijas y las herramientas de limpieza con puntas filosas. Además, las ceras y sustancias abrasivas se deben prescindir ya que afectan los materiales y, por ende, el sonido. Sin embargo, sí existen líquidos creados específicamente para la higiene de equipos de madera. Estos sirven para sacar la grasa y dar brillo.

Por otro lado, los instrumentos de viento (trompeta, saxofón, clarinete, etc.) requieren de una limpieza diferente. Esto se debe a que en su interior acumulan saliva, por lo que es prioritario que se dé mantenimiento después de cada uso. Respecto a los instrumentos de metal, se sugiere dar limpieza con paños suaves por fuera y con gasas por dentro, ya que están expuestos a los procesos de oxidación.

En el caso de los pianos, su cuidado es más exhaustivo. Cuando se trata de pianos antiguos, lo ideal es no emplear agua ni líquidos abrasivos. En cambio, se recomiendan las ceras especializadas y la leche vacuna (esto en caso de que solo sea una frotada rápida a las superficies). Ningún producto empleado debe dejar residuos en las teclas puesto que pueden estropearlas, influyendo en su flexibilidad.

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