La Música Clásica Como Estimulante del Apetito

Es bastante común creer que la música solamente sirve para amenizar algunos momentos determinados o como simple entretenimiento. Sin embargo, diversas indagaciones científicas han precisado que la música es mucho más que una expresión artística. Su influencia repercute en varios aspectos de la vida humana como el rendimiento en los deportes, la concentración para estudiar, la reducción del estrés, etc.

En este sentido, la música clásica no es la excepción. Entre sus múltiples aportes a la vida y salud humanas cabe destacar su beneficioso rol como estimulante del apetito. Aunque parezca sorprendente, existen investigaciones científicas que han comprobado que escuchar música clásica durante las comidas mejora el apetito de las personas.

Estudios sobre la influencia de la música clásica en el apetito humano

Uno de los estudios más interesantes al respecto apareció en 2017 en la revista Psychological Reports. Allí se publicó un artículo donde se expuso que escuchar determinada música a la hora de comer repercute en el apetito e, incluso, en la percepción de la gente sobre los platillos. En el artículo se indica que la música suave (como boleros, valses clásicos, temas a piano, etc.) permite que la gente coma calmadamente y, por ende, que se digieran mejor los alimentos. Todo lo contrario ocurre con las canciones rápidas y ruidosas. Estos criterios suelen ser tomados en cuenta por los restaurantes más prestigiosos.

Por su parte, la Universidad de Arkansas, Estados Unidos, desarrolló otra serie de indagaciones sobre este fenómeno. Su campo de evaluación abarcó cuatro géneros musicales distintos: el jazz, el rock, el rap y la música clásica. En los resultados se observa que la gente siente más ganas de comer cuando escucha temas de jazz y música clásica. El informe de la universidad plantea que esto tendría que ver con las emociones producidas por dichos géneros musicales, los cuales transmiten tranquilidad y buen humor.

‘‘Comer en un contexto relajado es fundamental para que las hormonas grelina y leptina, reguladoras del hambre y la saciedad, puedan segregarse correctamente. De esta forma, el estómago aprovecha los nutrientes de los alimentos ingeridos’’, puntualizan desde el segmento Nutrición de Pazziperilfitness.it. Al respecto, la Universidad de Boston expuso que ciertas composiciones de música clásica permiten que las personas se relajen y degusten mejor sus alimentos. Entre las obras analizadas por este centro académico se resalta el Concierto Nro. 01 en Mi Mayor, Op. 8, RV 269 (conocido popularmente como La primavera), del italiano Antonio Vivaldi.

musica como estimulante del apetito

Otras investigaciones entre la musica y el apetito

Sin embargo, puesto que los estudios científicos no siempre son concluyentes y definitivos, es importante mencionar que existen otras investigaciones que señalan que la música clásica podría no ser beneficiosa para el apetito.

Según datos recopilados por la Universidad de Aarhus, Dinamarca, las composiciones clásicas podrían desmotivar a que las personas sientan más hambre. En un informe publicado en la revista especializada Appetite, los científicos de esta universidad afirman que la música suave (donde se incluye cierta música clásica) podría provocar que la gente experimente melancolía o tristeza. Estas sensaciones disentivan las ganas de comer.

Cabe subrayar que este fenómeno no ocurre con todos los individuos. La influencia que tiene la música en cada persona es relativa. Por ende, cada sujeto está en la capacidad de detectar cuáles son los géneros musicales, artistas y canciones que le suscitan sensaciones positivas.

Además de los documentos citados, hay otro conjunto de análisis que indican que la relación entre las ganas de comer y la música depende del volumen de esta. Un estudio publicado recientemente en el Journal of the Academy of Marketing Sciences señaló que, antes de reparar en los géneros musicales a la hora de comer, lo principal es encontrar un volumen adecuado.

En el artículo se detalló que cuando la música está a bajo volumen (sea en el hogar, en un restaurante o en algún otro ambiente), los individuos pueden escoger y apreciar mejor la comida. Asimismo, la música a bajo volumen impide los cuadros de estrés y las tensiones durante el desayuno, almuerzo o cena. Aquello significa que se puede reproducir La traviata de Giuseppe Verdi y, mientras no se oiga ruidosa, no generará sensaciones negativas en quienes estén comiendo.

Sobre este tema también se han pronunciado los portavoces de la empresa The Sensory Lab, una firma que trabaja el marketing sensorial y las soluciones audiovisuales para múltiples eventos. Ellos han manifestado que las cadenas de restaurantes más sofisticadas siempre están averiguando sobre qué música es la ideal para reproducir en sus instalaciones. Se ha demostrado que hay una optimización en su relación con los comensales cuando existe música agradable en sus locales. En estos restaurantes, la música forma parte de una experiencia memorable para los clientes.

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